Así se despidió Eduardo Mendoza hace dos semanas en su columna de El País. Por contrato supongo que no podía faltar su texto ningún lunes, pero, como actitud, no utilizar el fútbol como metáfora de la vida sí me parece destacable. Sobre todo para un columnista. Ni fútbol, ni guerra, ni mar. Ningún síntoma de pereza en 1840 caracteres. Y en cuanto vean una anáfora escriban una carta al director.
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Enero 17, 2008 a las 1:09 pm |
pues la vida es como el fútbol, una guerra a dos bandos, en la que has de decidir en qué bando estás, en el de los perdedores o en el de los ganadores… y las anáforas, el signo de identidad de los torpes, ¡aristócrata!
Enero 17, 2008 a las 9:40 pm |
no, de verdad, el de la anáfora es un recurso tan, tan, tan generalizado que ha perdido su valor. y entre la aristocracia me inclinaría por un ducado.
Enero 17, 2008 a las 11:28 pm |
procuraré repetir menos, duque… pero, ¡Cormac lo hace, lo juro!… ¡juro que lo hace! (ay, caí)
Enero 18, 2008 a las 10:44 pm |
me gustó mucho una frase de Mendoza; le preguntaban por la calidad de un libro y el él decía que un libro es bueno si lo lees sin fijarte en lineas ni palabras; se lee y ya.
un tipo que me gusta, y su ramalicito ácrata con su pinta de director de sucursal bancaria, más.
Enero 19, 2008 a las 12:13 am |
pues mira, siloam, sin conocer el contexto o las palabras exactas, me aventuro a darle también la razón.
Enero 19, 2008 a las 10:40 am |
desde el punto de vista del anaforista irrecuperable: estoy con jose