Archivos de la categoría ‘Libros’

Periodismo de veteranos

Septiembre 15, 2009

Tras la muerte de J.A. Parrado el periódico le encargó unas líneas, una necrológica que le costaba escribir, pero que entregó:

A falta de otras virtudes se valora la puntualidad.

Eso, para Enric González, es periodismo de veteranos:

Contar en menos de una hora lo que no sabes ni quieres contar, y hacerlo mal, pero hacerlo a tiempo.

Lean sus Historias de Nueva York.

Feria del Libro madrileña

Mayo 31, 2009

Lectoras

El viernes comenzó la Feria del Libro en Madrid. En parte tiene razón Rodríguez Rivero cuando dice que “uno de los problemas endémicos de esta feria es la pasmosa uniformidad de la oferta“. En las casetas de librerías sí es cierto, aunque los libreros tienen que vivir, también. Sin embargo, lo mejor de estas tres semanas en el Retiro es la posibilidad de acudir a los puestos de las editoriales y comprobar cómo las mesas de novedades de las librerías son lugares pequeños.

Mi caminata fue incompleta, supongo que volveré, en otras cosas para ver la exposición sobre Sempé, recomendada.

(LetiUam también nos invita a participar en otras actividades menos visibles. Gracias.)

Libros en el contenedor y Tiempo de Historia

Mayo 12, 2009

Ayer tuve suerte, iba hacia la compra cuando me topé con un contenedor lleno de libros abandonados. Menos mal que iba con el carrito.

Contenedor libros

libros recogidos

Uno de los descubrimientos entre tanto papel ha sido la revista Tiempo de Historia, dirigida en su momento por Haro Tecglen, y en la que he visto artículos de Savater, Félix Grande o Pierre Vilar. Claro, me ha dado por buscar y he encontrado (gracias a una premeditada coincidencia) sus números digitalizados. Si tienen ganas sean curiosos, cada número se abre con el sumario. Y ya, si son unos vendidos al pasado, hallarán también los números de Triunfo y de Hermano Lobo. Para jóvenes curiosos, o nostálgicos de revistas… sin suficientes lectores, pero que siguen circulando veintisiete años después:

Cierre Tiempo de Historia

Si quieres ser como Martin Amis

Enero 25, 2009

Olvídalo.

Pero si quieres insistir:

- Atrévete con tu propia opinión, pero haz los deberes.

Si te preguntas sobre Vonnegut

“Ahora es, ¿qué exactamente? Sus últimas novelas son desiertos, salpicados del esporádico oasis paradisíaco. Esos buenos momentos son, simplemente, reversiones a su estilo anterior [...]“

será porque antes lo has analizado:

“La novela característica de Vonnegut opera del modo siguiente: una trama semifantástica (con extravagantes vicisitudes y cambios), un ataque a algún objeto moral de envergadura (guerra atómica, desigualdades económicas, soledad) y, en medio, por los bordes, una sátira deliciosamente sopesada de los Estados Unidos ordinarios, irreflexivos e inocentes.”

- Sé duro, sé consciente.

“Siempre es posible que la mejor obra de Mailer aún esté por llegar

- Encuentra el argumento y arma tu discurso:

“William Borroughs, como muchos novelistas cuya modernidad nos permitimos, es esencialmente un escritor de “trozos buenos” [...] La mayoría de Borroughs es basura, y una basura indolentemente obsesiva, además [...] Pero los trozos buenos son buenos.”

- Define, acierta:

“Spilberg es, como artista, un espejo, no una lámpara

- Y, por supuesto, admira:

“Mientras los derechos de sus contemporáneos siguen más o menos indeterminados, Saul Bellow es realmente un gran escritor americano.”

Merece la pena hacer el ejercicio, extraer éstas y tantas otras lecciones del estilo de Amis, que no por ser directo deja de ser sopesado, algo que se consigue sólo si sabes de lo que hablas y no te muerdes la lengua. El infierno imbécil,

Amis-por-angela-gorgas

Storytelling de Christian Salmon

Noviembre 2, 2008

Aún me faltan unas cuantas páginas, sesenta o así, y tras esta lectura todavía me quedará mucho por descubrir, pero el tema es fascinante: el uso del relato como técnica de comunicación, desde la gestión empresarial hasta la publicidad o la política. Un relato que en ocasiones toma forma de ficción ejemplar, de cuento mágico o de historia épica, pero que siempre tiene como objetivo convertir los hechos en narraciones comprensibles y sugestivas.

Para Christian Salmon, el storytelling es el último recurso, no tan nuevo, del que se sirven empresarios, políticos, publicistas e tutti quanti, para manipularnos.

Y en Storytelling, la máquina de fabricar historias y formatear las mentes, nos habla de su nacimiento, su evolución y sus aplicaciones; se centra en algunos casos empresariales, en ciertos nombres políticos, y desgrana unas cuantas historias. Por ejemplo la de Ashley, un anuncio electoral de Bush en 2004 que ya conocía gracias a otro interesantísimo libro-dvd, Spots electorales, el espectáculo de la democracia. El análisis que hace del mismo puede considerarse como un resumen de la técnica storytelling: una historia personal que trata un tema importante, situada en un contexto que la gente puede comprender, con un carácter motivador y positivo. Ahí va, y pronto sigo con el libro:

Hidalgo Bayal (I)

Junio 13, 2008

Me gustaría escribir una novela en la que no ocurra nada, pero que obligue al lector a ser leída de forma compulsiva.

Leído ayer en las páginas de cultura de El País.

Room y Acción de Gracias

Mayo 8, 2008

Viajar es el paraíso de los tontos, así reza la camiseta de Bascome el día que le confirman su cáncer de próstata. Room, el nuevo proyecto de La Fábrica Editorial, se define como una revista para buenos viajeros (“Una publicación pensada para personas que buscan viajar de otra manera, poniendo el acento en aspectos como la gastronomía, la arquitectura, la moda, la imagen, las tendencias…”). Inevitables tendencias…

La frase de la camiseta, según Gómez Ibañez, el traductor de Acción de Gracias, pertenece a Confía en ti mismo, de Emerson. El artículo principal del primer número de Room reúne parrafitos de Larga carretera de arena, también publicado por La Fábrica, un libro de Pasolini sobre la costa italiana, con fotos del mismo trayecto tomadas por Philippe Séclier cuarenta años más tarde.

La revista les ha salido chic, bilingüe, autorreferente. Y utilizaré Acción de Gracias estos días porque contiene flores para crear un ramo.

Cartelería editorial

Mayo 5, 2008

Es poco frecuente que un libro se anuncie como un concierto.

Visto en el Edificio España, Madrid.

Cazadores, pescadores y Las semanas del jardín (I)

Enero 27, 2008

Hace uno días citaba Joaquín Rodríguez la clasificación que Màrius Serra propone entre lectores cazadores y lectores pescadores, que trata de distinguir entre la lectura como búsqueda, propia de un entorno como éste, y la lectura como espera, aquella que surge frente al libro en papel. La diferencia entre ambas no es sólo cuestión de objetivos, también su desarrollo es desigual: la cazadora (y recolectora, añade Joaquín Rodríguez) es “sincopada y fragmentaria”, la pescadora “serena, continua, recogida”.

Visto así también cabría, consecuencia lógica, clasificar las escrituras. De esto hablaré con algún argumento y con más tranquilidad, porque uno se pregunta, cuando lee, qué factores condicionan un estilo, y quizás en algo tenga que ver no sólo qué se lea sino cómo se haga.

En mi caso, cada vez estoy más convencido de que el binomio lectura+escritura es imprescindible para aprovechar la primera. Todo aquello que no registro, es más, que no leo con ánimo de registrar, se me pierde. Por eso me gusta Sánchez Ferlosio, porque me obliga a ello, vivo incómodo si no lo hago, le oigo decir: entonces, para qué coño me lees. Aunque dudo que utilizara el coño.

Registro: Las semanas del jardín. El caso Basarov. Un breve apéndice sobre el naturalismo de la novela de representantes y su “pecado poético”, apartarse de la literalidad, de la experiencia en cuanto tal, para convertir a los personajes en categorías. Se produce así el fenómeno de la “proyección ordálica del contenido”, en el que cada personaje ya no se representa a sí mismo y basta (como sería propio de una estética realista), sino que adquiere un sentido prefijado. Critica así este tipo de novelas, comunes en el realismo socialista y tan contradictorias con aquello que pretendían.

El caso Basarov prende en Sánchez Ferlosio, supongo que tras mecha acumulada, de la lectura de Padres e hijos, Turguenev. Lectura bien aprovechada.

On bullshit, Frankfurt

Enero 13, 2008

On Bullshit

Señalar con el dedo y definir. Eso es lo que pretende Harry G. Frankfurt en su libro On bullshit, denunciar “uno de los rasgos más destacados de nuestra cultura”: la charlatanería.

Distinta de la paparrucha, la cháchara o la mentira, con quien las compara, la esencia de la charlatanería se encuentra, según él, en la “ausencia de interés por la verdad”. Una despreocupación que irrita a Frankfurt: “no rechaza la autoridad de la verdad, como hace el embustero, ni se opone a ella. No le presta ninguna atención en absoluto. Por eso la charlatanería es peor enemigo de la verdad que la mentira.”

Un discurso, el del charlatán, cuyo fin no es engañarnos sobre los hechos, sino sobre su propósito: “el orador intenta que sus palabras transmitan una determinada impresión de sí mismo […] Lo que le importa es lo que el público piense de él.”

Una actitud que aparece “siempre que las circunstancias exigen de alguien que hable sin saber de qué está hablando”, y cuya proliferación contemporánea tiene también raíces “en las diversas formas de escepticismo que niegan que podamos tener acceso seguro alguno a una realidad objetiva”, que ha traído como consecuencia la pérdida de confianza en el ideal de “corrección” para refugiarse en uno alternativo, el de la “sinceridad”. Algo grave, según Frankfurt, porque ya no tratamos de “lograr representaciones precisas de un mundo común a todos” sino de obtener representaciones sinceras de uno mismo. Y un error, porque: “los hechos que nos conciernen no son especialmente sólidos y resistentes a la disolución escéptica. Nuestras naturalezas son, en realidad, huidizas e insustanciales”. Para concluir que, “siendo ése el caso, la sinceridad misma es charlatanería.”

Quizás las páginas más interesantes, Frankfurt se calienta a medida que avanza el breve ensayo, son las tres o cuatro últimas, en donde se pregunta por qué hay tanta charlatanería, y cuya justificación he intentando resumir a través de sus citas en el párrafo anterior. Sin embargo, es también aquí cuando, creo (atrevimiento o beso), no afina al incluir entre la charlatanería esa “convicción de que en una democracia todo ciudadano tiene la responsabilidad de opinar sobre cualquier cosa”. Es verdad que carga, sobre todo, contra quienes se arrogan la figura de agentes morales, pero tal vez descuida su propia definición porque, en definitiva, cuando opinamos sobre las células madre, pese a nuestro desconocimiento científico, el objetivo no es el de engañar sobre nuestro propósito, sino más bien el de ordenar nuestro caos.

Y para terminar, una intención que me ha gustado leer: “debería ser posible decir algo de utilidad, aunque no fuera decisivo”. El mientras tanto en el debate.

La segunda parte en breve. Además, ¡este hombre también escribe sobre el amor!